Anécdotas, datos, curiosidades, noticias. Libros, películas, canciones, bromas. Cosas que quiero conservar en la memoria porque pienso o pensé en su momento que valían la pena. Ojalá no me duerma nunca.
Merece la pena.
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005.
Carolina cumple hoy treinta años, y está en la otra punta de Europa.
Le he regalado una plantita, para que le haga compañía a lo largo de estas tres semanas.
La echo de menos, y mucho.
Andaba por aquí distraída ordenando un poco el salón con música de fondo. De pronto, ha aparecido una de esas canciones que te pillan de sorpresa y te alegran un poco la vida.
Es "Agüita del querer", del disco de Martirio y Chano Domínguez. Disco, por otro lado, absolutamente recomendable.
Os dejo el estribillo como "entrante", pero la dulzura con que está cantada no se puede reflejar con palabras. Hay que escucharla.
Y es que un sorbo te pedí
del agüita del querer.
Y al beberla yo sentí
de quererte mucha sed.
Era dulce al empezar
y amarguita fue después.
Y me falta voluntad
Pa' dejarla de beber.
Poco a poco he de morir
si veneno pa' mi fue.
Que en tus labios yo bebí
el agüita del querer.
Domingo, 08 de Mayo de 2005 00:26 ;?> No hay comentarios.
Comentar.
Hoy he conocido a Terry Pratchett.
Entre otras cosas, le pedí que me firmara la tapa de mi cuaderno rojo de cuadros.
Decididamente, este hombre no debería quitarse el sombrero nunca. Hay que ver lo que le luce.
He aquí mi pequeña aportación a la causa. Era lo mínimo que podía hacer, ¿no? (y cuando digo "mínimo"... :-p)
El gigante se escondió, muy quieto, detrás del molino.
Pues nada, que se me ocurrió participar otra vez en el mismo concursillo de microrrelatos del año pasado (Carlos Casares, del Liceo de Ourense)... y he vuelto a conseguir el primer premio de la categoría B.
El año que viene formaré parte por fin de la categoría de "los mayores" (de 25, que tampoco es para tanto). Más que nunca, la pregunta ahora es: ¿estaré a la altura?
UN ERROR DE CÁLCULO
El cirujano André Paddington era conducido a comisaría para ser interrogado por la desaparición de la señorita Eva Franagan. “Impresionante”, aplaudían con sincera admiración sus más directos competidores. Se rumoreaba que la paciente se había esfumado en plena mesa de operaciones. El doctor había conseguido quitarle más años de los que en realidad tenía.