Blogia
Merece la pena.

Hablando se entiende la gente.

Esta noche he tenido una pesadilla. Mientras mi hermana y yo esperábamos a alguien más, ella empezaba a zurrarme que daba gusto. Y otra, y otra más. Yo, muy triste, sólo le decía: "¿Por qué me pegas? Si no hay necesidad ninguna, mujer. Anda, déjalo ya." Al principio ella parecía muy enfadada, como si tuviera motivo. Luego, simplemente seguía a la vez que me iba pidiendo perdón: "Lo siento, no me queda más remedio". Y con qué ganas me daba, cómo dolía. Pero yo, en mis trece, dando ejemplo. Pacífica. Es más: dialogante.

Quien duerme a mi lado me ha despertado en mitad de la agonía porque, aparentemente, le había zampado más de una torta y hubo varios intentos de patadón en la espinilla. He alegado enajenación transitoria.

1 comentario

Fanshawe -

A mi tu hermana siempre me ha parecido de lo más peligroso... y mira que es pequeñaja.