Cuando era pequeña soy consciente de haberme despertado muchas mañanas en la cama de matrimonio de mis padres. Mi única memoria es la imagen de mi madre descorriendo las cortinas y el ruido de un tren que pasaba a veces, supongo que las vías debían estar cerca.
Ayer acudí a mi padre en persona para atar cabos sueltos. Esta fue su respuesta:
En el tiempo cercano al nacimiento de tu hermana fue en el que se produjo la serie de llegadas tuyas a nuestra habitación. La situación se desarrollaba tan sencillamente como sigue:
Yo abría los ojos y te encontraba de pie, sonriendo y diciendo -exlusivamente- hola y -te lo juro- siempre a las cuatro menos veinte. El ritual siguiente era levantarte en volandas y meterte en la cama, donde te cobijabas con tu madre, a pesar de no hacer ya frío, pues tu hermana nació en Agosto. Yo cogía mi despertador y me largaba a dormir a tu cama hasta las seis. Y, evidentemente, mamá se levantaría para empezar a trabajar y tú la verías descorriendo las cortinas... La ventana estaba a unos doce metros de la vía del tren, que tú mirabas encandilada pasar muchas veces al día.
Todo eso ocurría con una sonrisa tuya, la más bonita.
Autor: C.V.G
Sigues conservando toda la dulzura de antaño, y sí, una maravillosa sonrisa
Fecha: 09/11/2006 15:34.